Hoy ha sido un día muy, muy especial para nosotros, los peques de 4 años. Hoy hemos ido a la Granja El Álamo y, desde que nos hemos montado en el autobús, ya sabíamos que iba a ser una aventura gigante. Mirábamos por la ventana y todo era campo, árboles y camino… ¡ya casi olíamos a granja!
Cuando hemos llegado, unos monitores muy simpáticos nos estaban esperando y nos han dicho que allí todos somos amigos de los animales y que hay que hablar bajito y tocar con cuidado. A nosotros nos ha encantado, porque teníamos muchas ganas de verlos de cerca y contarles todo lo que ya sabemos de ellos.
Primero hemos conocido a las gallinas, que no paraban de moverse y picotear el suelo. Luego hemos visto conejos pequeños y suaves, y nos hemos quedado muy quietos para poder acariciarlos sin asustarlos. También hemos ido a ver a las ovejas y las cabras, que hacían ruidos muy graciosos y se acercaban a olernos. ¡Alguna hasta quería comerse nuestro abrigo! Después hemos visto a las vacas, que eran enormes, y nos hemos dado cuenta de lo grandes que son comparadas con nosotros.
Nos han dejado darles de comer a algunos animales y hemos aprendido que necesitan agua, comida, cariño y que hay que tratarles bien, igual que nosotros. A veces nos daba un poco de impresión tocarlos, pero luego se nos pasaba y nos entraba la risa.
Más tarde hemos hecho una cosa chulísima: un taller de lácteos. Nos hemos puesto todos como pequeños cocineros y hemos preparado nuestras propias galletas. Hemos echado ingredientes, hemos mezclado, hemos amasado con nuestras manos y hemos hecho formas muy divertidas. Mientras se horneaban, toda la granja olía a galletas ricas y nos entraba mucha hambre.
Lo mejor de todo es que esas galletas nos las hemos llevado a casa en una bolsita, para enseñárselas a nuestras familias y contarles: “¡Estas las he hecho yo!”.
Hoy volvemos cansados, un poquito manchados de barro, pero muy felices. Hemos aprendido, hemos tocado animales de verdad y hemos pasado un día diferente con nuestros amigos y maestras. Para nosotros, ha sido como vivir un cuento en la granja.