Los alumnos de 5 años realizaron ayer una visita muy especial a la Granja Escuela El Álamo, donde vivieron una jornada inolvidable en contacto con la naturaleza y las tradiciones del campo. Durante toda la mañana, los niños y las niñas participaron en el taller de vendimia, una experiencia que les permitió descubrir de primera mano cómo se recogen las uvas y cómo se elabora el mosto, el vino y el vinagre.
La actividad comenzó con la explicación del proceso de la vendimia. Los alumnos aprendieron qué es la uva, cómo se cultiva la vid y por qué esta época del año es tan importante para obtener el vino. Después llegó uno de los momentos más esperados: el pisado de las uvas en el lagar. Con mucha ilusión, los pequeños se quitaron los zapatos, se pusieron las botas y pisaron las uvas, comprobando cómo se transforma el fruto en zumo de forma tradicional. Fue una experiencia sensorial y divertida que despertó su curiosidad y su entusiasmo.
El taller continuó en la cocina, donde los alumnos elaboraron galletas con mosto. Bajo la guía de los monitores, participaron en la preparación de la masa y pudieron comprobar cómo un ingrediente tan especial como el mosto puede utilizarse para crear una receta deliciosa. Esta actividad les permitió trabajar la autonomía, la motricidad fina y, sobre todo, disfrutar aprendiendo mediante el juego.
La visita también incluyó un recorrido por la granja, donde los niños y las niñas conocieron a diferentes animales. Pudieron observarlos, acariciarlos y aprender a respetarlos y cuidarlos.
Además, disfrutaron de un paseo en pony, una de las experiencias que más ilusión les causó. Montados en los ponis, vivieron una aventura diferente que les acercó al mundo rural y les ayudó a ganar confianza.
El día transcurrió en un entorno natural privilegiado, ideal para que los alumnos respiraran aire libre, se movieran y aprendieran fuera del aula.
Sin duda, fue una excursión llena de aprendizajes, emociones y momentos compartidos. Los alumnos de 5 años regresaron al colegio con las manos llenas de galletas y una sonrisa enorme, habiendo descubierto que aprender puede ser una auténtica aventura.