Los alumnos de 4 años vivieron ayer una experiencia inolvidable en su visita al Museo de América, acompañados por Mirarte, una iniciativa que hace el aprendizaje más cercano y divertido. El propósito de esta salida educativa fue acercar a los niños a las culturas originarias del continente americano, fomentando su curiosidad y respeto por las diferentes formas de vida y tradiciones.
Durante la visita, los pequeños exploradores conocieron las diversas casas construidas por las tribus americanas. Aprendieron que las viviendas no eran todas iguales: algunas estaban hechas con hielo como los iglús, otras con madera o con barro y paja, adaptándose a los recursos naturales del entorno en el que vivían. Esta diversidad arquitectónica visualizó para ellos cómo la naturaleza influye directamente en la forma de vida de las personas.
Además, los niños disfrutaron de actividades prácticas guiadas por Mirarte, que les permitieron imaginar cómo era la vida en aquellas comunidades antiguas, despertando preguntas y comentarios llenos de asombro y entusiasmo. Comprendieron que detrás de cada casa hay una historia y que las tradiciones y costumbres de estas tribus forman parte del valioso patrimonio cultural americano.
Esta salida no solo contribuyó al aprendizaje de contenidos curriculares, sino que también estimuló habilidades sociales y emocionales, al compartir en grupo esta aventura y respetar el espacio y conocimientos del museo. La experiencia enseñó a los alumnos la importancia de cuidar y valorar la diversidad cultural y natural de nuestro planeta.
El colegio sigue apostando por este tipo de actividades que complementan la educación en el aula, afianzando el aprendizaje a través de la vivencia directa y la emoción. La visita al Museo de América ha sido, sin duda, una aventura educativa que ha dejado una huella positiva en nuestros alumnos de 4 años, despertando en ellos el interés por conocer y respetar el mundo que les rodea.
¡Esperamos seguir acompañándolos en muchos más viajes de aprendizaje como este!