El alumnado de 4º de ESO ha disfrutado de su esperado viaje de fin de curso, una experiencia que ha combinado convivencia, aprendizaje y momentos inolvidables en un entorno privilegiado. La aventura comenzó con una parada en el Monasterio de Piedra, donde realizaron una ruta en plena naturaleza. Este primer contacto con el entorno natural permitió al grupo desconectar del ritmo cotidiano y reconectar con la calma, la observación y el valor de lo sencillo, en un espacio que invita a la reflexión y al cuidado de la creación.
La jornada continuó en Salou, donde la playa se convirtió en escenario de juegos y convivencia, con partidos de voleibol y fútbol que unieron al grupo en un ambiente distendido y alegre. El segundo día estuvo dedicado a la visita cultural a Barcelona, destacando la impresionante Sagrada Familia, que dejó una profunda huella en el alumnado por su belleza y simbolismo. La tarde transcurrió en el Pueblo Español y finalizó con un baño en la playa para quienes aún tenían energía, cerrando una jornada intensa y enriquecedora.
El tercer día estuvo marcado por la emoción en PortAventura, donde las atracciones, los espectáculos y las risas generaron recuerdos imborrables. Finalmente, el último día incluyó la visita a Tarragona y un paseo por la Basílica del Pilar, poniendo el broche final a un viaje lleno de significado.
Más allá del ocio, este viaje ha sido una oportunidad para el crecimiento personal y grupal. En palabras del Padre Faustino Míguez, la educación debe ayudar a cada persona a descubrir su camino. En este sentido, cada experiencia vivida ha sido también una ocasión para encontrarse con uno mismo, con los demás y con Dios, presente en cada momento compartido.